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Los límites de la idea de Europa 19 febrero, 2015

Posted by franciscolozano in Política, Sociedad.
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No puedo estar más de acuerdo con la idea con que el Sr. Foix resume, en su artículo “Legado europeo incuestionable”, de este 19 de febrero, la principal contribución de la Unión Europea a la teoría y a la práctica de la organizaciones sociales y políticas: “La reconciliación europea después de la guerra, su progreso y el Estado de bienestar han sido la aportación más notable de Europa al mundo“.

Sin poner en duda la importancia extraordinaria de los dos primeros aspectos, me atrevo a señalar al tercero de ellos ―la implantación del Estado del Bienestar― como el de mayor trascendencia de cara al futuro por lo que significa de nuevo paradigma en competencia con otros paradigmas existentes en otras regiones del planeta ―y en el seno de la propia Europa― en cuanto a la manera de entender la relación entre el individuo y el Estado y la manera de conjugar los derechos y obligaciones de ambos actores en esa relación. Es y seguirá siendo siempre un tema de importancia capital, del que probablemente iremos viendo nuevas variantes en las próximas décadas, cuya naturaleza y el peso específico de cada componente dependerá de lo que hoy, y en los próximos cinco a diez años, acabe por decantarse en el frente de batalla de las ideas que la profunda crisis económica ―mundial pero ante todo europea― ha activado desde 2008.

¿Qué está haciendo temblar este puntal, al tiempo que mejor legado, de la idea de Europa? En mi opinión, y respondiendo a la pregunta abierta del Sr. Foix a sus lectores, los límites de esta idea son los mismos que los límites del propio ‘proyecto Europa’: el ego nacional.

Os invito a leer mis reflexiones al respecto de este asunto en mi artículo: Los límites de la idea de Europa.

POR LA VÍA DE LA REGENERACIÓN – Nota crítica del escritor Josep Carol 13 febrero, 2015

Posted by franciscolozano in Literatura, Política, Sociedad.
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Dice el escritor Josep Carol (Martorell, 1929) ―premio Café Gijón de novela corta en 1959 con la novela EL PARADOR, autor del éxito editorial LA RIADA, de 1966, y de varias novelas más, al tiempo que prolífico y reconocido crítico literario, presidente del jurado que fue durante más de treinta años de los Premios Vila de Martorell de poesía, uno de los más antiguos y prestigiosos del país, tanto en lengua castellana como catalana― que “sólo existe sentido común donde existe sentido comunitario. Por eso escasea tanto aquél: porque abunda muy poco este último”.

No sólo suscribo esta reflexión sino que, además, la encuentro muy apropiada para abonar el suelo en el que se asienta mi ensayo POR LA VÍA DE LA REGENERACIÓN, en el que he intentado aproximarme a la compleja problemática que acompaña a las presentes tensiones entre Catalunya y España con equidistancia, rigor y racionalidad, pero con convicción firme en unos principios que constato, con preocupación, que están soterrados por el juego político cortoplacista, por los monólogos disfrazados de diálogos con los que se está pretendiendo zanjar el problema por las partes en conflicto y por la centrifugadora emocional que se ha enseñoreado de la parte más superficial y blindada de los argumentarios contingentes que circulan, haciendo muy difícil, por no decir imposible, abrir la mente a ciertos temas de fondo en los que, con independencia del color o las simpatías de cada uno, deberíamos encontrarnos unidos.

El debate pendiente al que me refiero es social y por lo tanto es también político, pero toca la médula de lo que somos y de lo que queremos que nuestras futuras generaciones sean en su papel como ciudadanos, individual y comunitariamente. Cargamos ―tanto como presumimos― con una cultura y unos modos de hacer que nos han definido como sociedad y como nación ―como cada una de las naciones que han sumado hasta llegar a lo que ahora somos― y es tiempo de pensar qué cosas habría que revisar y cómo abordar tal empresa. Lúcida y acerada es la puya con que Carol nos retrataba hace ya cuatro décadas, cuando sentenciaba que “los españoles somos formidables cuando no actuamos como españoles”, y sabia su afirmación de que “sólo llegan a ser hombres o mujeres integrales los que son hombres o mujeres íntegros”, un pensamiento que se ajusta, para mi satisfacción, con las tesis que mi ensayo ha querido defender.

Es un privilegio contar hoy con una NOTA DE CRÍTICA LITERARIA que Josep Carol ha hecho de mi ensayo POR LA VÍA DE LA REGENERACIÓN y que os invito humildemente a leer.

En castellano / En catalán

La diferencia entre la cirugía estética y la regeneración 10 febrero, 2015

Posted by franciscolozano in Política, Sociedad.
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Acabo de leer atentamente el interesante artículo “Nuestra encuesta de cada día”, publicado por el periodista Lluís Foix en su blog, el pasado 8 de febrero.

Destaco de su artículo una reflexión capital, desde mi punto de vista: “La cultura y el conocimiento no mejoran la calidad democrática ni tampoco la moralidad de los actos públicos. El pueblo más culto, más melómano, con pensadores más profundos, una gran literatura, fue capaz de protagonizar las mayores barbaridades de la historia contemporánea. Ay de las ilusiones y entusiasmos en política”.

Sabemos a lo que se está refiriendo y comparto su toque de atención. Los vientos que soplan ahora en el panorama político español, y también en el catalán, vienen alimentados por un denominador común: la indignación frente a los resultados de las formas perennes de hacer política.

Os invito a leer mis reflexiones al respecto de este tema central en mi artículo: “La diferencia entre la cirugía estética y la regeneración“.

Bajo el mismo cielo protector 17 enero, 2015

Posted by franciscolozano in Política.
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Frente a la demostrada capacidad del hombre para adaptarse al medio o incluso para modificarlo, contrasta la imposibilidad de cambiar la condición humana. Pasen los siglos que pasen.

Tras los trágicos atentados de New York , el 11 de septiembre de 2001 y sus posteriores consecuencias geopolíticas, el mundo entró en una era de inseguridad e incertidumbre mayores incluso que las conocidas en épocas también convulsas del pasado. Nada de lo que pasó y de lo que sigue pasando en diversas partes del mundo desde el clímax de terror visualizado en directo en 2001, puede admitir una sola lectura, a excepción del reconocimiento de la naturaleza execrable de cualquier crimen y de la imposible justificación de cualquier forma de privar de la vida a una persona. Dicho esto, cierto es que todo está abarrotado de matices, de claroscuros y de contradicciones.

Nadamos en una abundancia de información que pretende decirnos dónde está el Bien y dónde está el Mal, qué es lícito y qué es ilícito, qué es inadmisible y qué puede ser admitido. Recibimos noticias en tiempo real sobre los diversos grados de dolor y destrucción que se producen en cualquier parte del planeta, y nadie negará que nos llegan con rapidez y en múltiples y excelentes formatos multimedia. Pero apenas tenemos la posibilidad de vislumbrar las zonas grises del evento que generó la noticia. Lo ocurrido en París hace unas semanas es una pieza más que se añade a la interminable cadena de odio y muerte, de acción y reacción, que no ha dejado de forjarse desde aquel no tan lejano 2001. Todo aquello generó en mí una necesidad de reflexionar, aunque desde la aceptación previa de mi incapacidad para comprender. De esa reflexión surgió mi artículo Bajo el mismo cielo protector, un texto que seguiría suscribiendo hoy, trece años después, y que os invito a releer conmigo.

Por la Via de la Regeneración 5 octubre, 2014

Posted by franciscolozano in Literatura, Política, Sociedad.
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Este mes de septiembre ha salido a la luz mi ensayo Por la Via de la Regeneración.  Quiero destacar que este libro no es un tratado sobre la regeneración política, económica o social de nuestro país, no contiene ninguna fórmula mágica para lograrla ni pretende dar lecciones a nadie en esta materia. A lo que sí aspira, con humildad, es a poner el concepto ‘regeneración’ en el centro de la reflexión del lector acerca de los tiempos que nos está tocando vivir con respecto al mal llamado ‘problema catalán’. En mi opinión, no es casual la coincidencia entre la deriva institucional y económica de España y el reciente agravamiento del conflicto político e institucional ―que podría transmutarse en conflicto social― con Catalunya. Pienso que la primera ha actuado como combustible de dicho conflicto y por ello me temo que si desligamos ambos procesos será imposible lograr una solución que sea aceptable para todas las partes.

En las fechas en las que escribo estas notas el choque institucional entre el gobierno central y el catalán -y con él el bloque de partidos soberanistas que lo apoyan- ha llegado a un punto álgido y es difícil saber por qué caminos va a discurrir en el corto plazo. Hay un enconamiento de posturas por ambos lados en un debate plagado de trampas dialécticas en las que es muy fácil caer. Tenemos frente a nosotros dos visiones profundamente diferentes del momento actual y de su evolución futura, visiones que no sólo chocan entre sí sino que, ambas dos, se han fortificado frente a cualquier discurso alternativo. Una guerra dialéctica que se ha adueñado sin remedio del debate político y social dentro y fuera de Catalunya y siempre con el foco puesto en Catalunya. ‘Ley’ frente a ‘libertad de elegir’. ‘Constitución’ frente a ‘democracia auténtica’. ‘Suspensión de la autonomía catalana’ frente a ‘desobediencia civil y declaración unilateral de independencia’. ‘Inmovilismo’ frente a ‘ruptura’. ‘Involución’ frente a ‘evolución’. ‘Decepción’ frente a ‘ilusión’. ‘Unidad a toda costa’ frente a ‘separación a toda costa’. ‘Invierno’ frente a ‘primavera’. No hay términos medios.

Por la Vía de la Regeneración pretende compartir, con quiera leerlo, un punto de vista diferente del que las dos mayorías dominantes ―a las que me he estado refiriendo de manera quizá algo genérica pero fácil de identificar― han defendido a la hora de explicar lo que está pasando. Hay grandes pactos a organizar para el corto plazo pero requieren liderazgos generosos y con altura de miras, alejados del cálculo político cortoplazista en el que habitualmente se han movido. Ahora ya no vale y en mi libro explico por qué es así y qué se podría hacer. Pero lo más importante que hay que abordar, y a la vez lo más difícil pero también ilusionante, es el medio y el largo plazo. El pacto por la Vía de la Regeneración difícilmente podrá llegar hasta nuestras instituciones si no empieza por la propia sociedad. Ahora todas las voces se alzan airadas para criticar agriamente a nuestros políticos, sean del signo que sean, por lo mal que lo han hecho, sin atinar a ver que aquéllos no son sino el espejo en que se reflejan nuestros defectos como sociedad. No son una casta aislada de nosotros, son ‘nosotros’. Si algunos de ellos caen en la corrupción es porque la consentimos en nuestro día a día, si no hacen lo que prometen durante sus campañas de captación de votos es porque saben que no les pasamos factura electoral, si priorizan sus intereses privados —y se incluyen aquí los de partido— es porque así lo solemos hacer en la calle, un lugar en donde, por regla general, ha campado a sus anchas el principio del individualismo, del enriquecimiento rápido, la satisfacción inmediata de las necesidades y la cultura del no-sacrificio. Poner los cimientos de una sociedad y una economía del bien común es el proyecto más exigente y rentable que nuestra sociedad se debe plantear desde ahora. En mi ensayo encontraréis las claves de este enfoque. Os invito a leer mi ensayo y a compartir vuestras opiniones y críticas.

Os adjunto la nota de prensa remitida por la editorial Círculo Rojo a medios escritos y on-line. La encontraréis en castellano y en catalán.

Nota de Prensa (castellano) – Por la Via de la Regeneración

Nota de Premsa (català) – Por la Via de la Regeneración

 

 

La democracia en los tiempos del cólera 29 diciembre, 2012

Posted by franciscolozano in Política.
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Vivimos tiempos de cólera y, admitámoslo, de desconcierto, momentos complicados, difíciles de gestionar. El mundo está cambiando con mayor rapidez que en el pasado y los cambios son, probablemente, de mayor calado. Las guerras de antaño han sido reemplazadas por nuevos escenarios de dominio y de confrontación, tecnológicamente más sofisticados pero igual de crueles y con el mismo sabor añejo de la incapacidad de dialogar y de convivir en paz que nos ha acompañado a lo largo de la historia.

Asistimos, además, al despertar del gigante chino y de otras economías emergentes, a la eclosión de fuertes corrientes de deslocalización industrial y las consiguientes tensiones en los modelos laborales de los países de la Europa Occidental, fenómenos todos ellos que están poniendo a prueba la solidez de nuestro costoso, pero valiosísimo, Estado del Bienestar. Esto no es todo. Inmigración, globalización, biotecnología, crisis energética, cambio climático y un largo etcétera, constituyen también nuevas piezas de un rompecabezas de una complejidad sin precedentes, al cual se acaba de incorporar, fatalmente, una crisis financiera y económica a escala planetaria, cuyo alcance y final está todavía por delimitar y que va a poner contra las cuerdas a todo un sistema económico, el capitalista, que parecía hasta hace poco prometernos una era de crecimiento sin aparente final y que nos está mostrando en estos tiempos inciertos sus miserias y sus peores contradicciones.

En momentos así, cuando las cosas no funcionan, cuando se pasa por malas coyunturas económicas o cuando las instituciones se debilitan e incluso se llegan a cuestionar, es cuando se puede despejar el camino para los movimientos reaccionarios y ultra nacionalistas o para peligrosos liderazgos fundamentalistas. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor comprobaremos cuánto hay de cierto en este aspecto y hasta qué punto han asomado inquietantes discursos autoritarios en santuarios demócratas de toda la vida. Como dice Rudolf Bahro, uno de los fundadores de los Verdes en Alemania, ‘en las grandes crisis de la humanidad, siempre ha tenido un papel importante el carisma. Cuanto mayor sea la crisis, más tenebrosa será la figura carismática que surja’. Anotemos, pues, en el manual del buen demócrata que las alertas deben estar siempre activadas, porque, no lo olvidemos, siempre ha habido, y siempre habrá, gente que desea democracia y gente que desea orden. Y, lo que es peor, gente que crea que ambos conceptos son excluyentes.

Nos enfrentamos, en definitiva, a retos que exigirán lo mejor de nosotros y de nuestros gobernantes. Entre otras cosas, y muy especialmente, necesitaremos normas y principios éticos más sólidos sobre los que cimentar un sistema económico que merezca de nuevo nuestra confianza, y que pongan a dieta el apetito desaforado de lucro que tanto daño nos ha causado. Necesitaremos, y esto se me antoja más difícil, instituciones supranacionales investidas de soberanía indiscutible para hacerlos aplicar y para promover un enfoque global de los problemas, más allá de localismos miopes.

A la luz del fracaso estrepitoso de otras opciones, la extensión de la democracia sigue siendo, con todas sus virtudes y con todos sus defectos, la mejor de las fórmulas que conocemos para apoyar el progreso de los pueblos.

Os invito a dedicar unos minutos a leer mi artículo completo: “La democracia en los tiempos del colera“.