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La democracia en los tiempos del cólera 29 diciembre, 2012

Posted by franciscolozano in Política.
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Vivimos tiempos de cólera y, admitámoslo, de desconcierto, momentos complicados, difíciles de gestionar. El mundo está cambiando con mayor rapidez que en el pasado y los cambios son, probablemente, de mayor calado. Las guerras de antaño han sido reemplazadas por nuevos escenarios de dominio y de confrontación, tecnológicamente más sofisticados pero igual de crueles y con el mismo sabor añejo de la incapacidad de dialogar y de convivir en paz que nos ha acompañado a lo largo de la historia.

Asistimos, además, al despertar del gigante chino y de otras economías emergentes, a la eclosión de fuertes corrientes de deslocalización industrial y las consiguientes tensiones en los modelos laborales de los países de la Europa Occidental, fenómenos todos ellos que están poniendo a prueba la solidez de nuestro costoso, pero valiosísimo, Estado del Bienestar. Esto no es todo. Inmigración, globalización, biotecnología, crisis energética, cambio climático y un largo etcétera, constituyen también nuevas piezas de un rompecabezas de una complejidad sin precedentes, al cual se acaba de incorporar, fatalmente, una crisis financiera y económica a escala planetaria, cuyo alcance y final está todavía por delimitar y que va a poner contra las cuerdas a todo un sistema económico, el capitalista, que parecía hasta hace poco prometernos una era de crecimiento sin aparente final y que nos está mostrando en estos tiempos inciertos sus miserias y sus peores contradicciones.

En momentos así, cuando las cosas no funcionan, cuando se pasa por malas coyunturas económicas o cuando las instituciones se debilitan e incluso se llegan a cuestionar, es cuando se puede despejar el camino para los movimientos reaccionarios y ultra nacionalistas o para peligrosos liderazgos fundamentalistas. Si echamos un vistazo a nuestro alrededor comprobaremos cuánto hay de cierto en este aspecto y hasta qué punto han asomado inquietantes discursos autoritarios en santuarios demócratas de toda la vida. Como dice Rudolf Bahro, uno de los fundadores de los Verdes en Alemania, ‘en las grandes crisis de la humanidad, siempre ha tenido un papel importante el carisma. Cuanto mayor sea la crisis, más tenebrosa será la figura carismática que surja’. Anotemos, pues, en el manual del buen demócrata que las alertas deben estar siempre activadas, porque, no lo olvidemos, siempre ha habido, y siempre habrá, gente que desea democracia y gente que desea orden. Y, lo que es peor, gente que crea que ambos conceptos son excluyentes.

Nos enfrentamos, en definitiva, a retos que exigirán lo mejor de nosotros y de nuestros gobernantes. Entre otras cosas, y muy especialmente, necesitaremos normas y principios éticos más sólidos sobre los que cimentar un sistema económico que merezca de nuevo nuestra confianza, y que pongan a dieta el apetito desaforado de lucro que tanto daño nos ha causado. Necesitaremos, y esto se me antoja más difícil, instituciones supranacionales investidas de soberanía indiscutible para hacerlos aplicar y para promover un enfoque global de los problemas, más allá de localismos miopes.

A la luz del fracaso estrepitoso de otras opciones, la extensión de la democracia sigue siendo, con todas sus virtudes y con todos sus defectos, la mejor de las fórmulas que conocemos para apoyar el progreso de los pueblos.

Os invito a dedicar unos minutos a leer mi artículo completo: “La democracia en los tiempos del colera“.

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